MANIFIESTO DEL PP EN EL XXX ANIVERSARIO DE NUESTRA CONSTITUCIÓN

 PUBLICADO POR GACETA DE LA SOLANA EN SU NÚMERO  DE DICIEMBRE DE 2.008.

 

        No cabe ninguna duda, que la constitución de 1978,  supuso para nuestro país un paso de gigante que logró situar a España en el lugar que le correspondía dentro del contexto mundial.

 
 

           Necesitábamos, en aquel momento, un carnet de identidad, una descripción de cómo somos y la eliminación de todos y cada uno de los tópicos que los países de nuestro entorno tenían sobre nosotros. Pero lo más importante era la necesidad de olvidar el pasado, las luchas fraticidas y la obligación que teníamos con las generaciones venideras para reconocer al ser humano, dotando a nuestra sociedad de la herramienta necesaria para convivir en paz y libertad, reconociendo los derechos y deberes de todos y cada uno de los ciudadanos.

         Sería injusto no recordar a aquellos políticos de la época, desde el concejal más humilde, hasta el más alto cargo político, como a todos y cada uno de los ponentes que supieron dotar a nuestra carta magna de un espíritu de  generosidad y convivencia, renunciando a muchos de sus ideales en  favor de la  libertad y la solidez del sistema democrático.

También es necesario subrayar la labor encomiable que el Rey desempeñó tanto en la elaboración de la constitución como en su defensa. No en vano fue un referente y nexo de unión entre todos los españoles.  

Ahora que se cumplen 30 años de su nacimiento, tenemos entre todos la responsabilidad de seguir el camino que todas aquellas personas nos marcaron en tiempos políticamente difíciles y, ante todo, preservar su espíritu sin divisiones estériles, magnificando lo que nos une, y llegando a acuerdos en lo que nos separa.

            En estos momentos estamos en una etapa  en la que muchos ciudadanos se sienten defraudados por la clase política. Se ha perdido la ilusión por las instituciones y en muchas ocasiones, de manera razonable, por la carente respuesta de éstas. Ahí es donde todos y cada uno de los que desempeñamos un cargo político tenemos que actuar, sin ningún tipo de apego al cargo, haciendo creíble nuestra labor como políticos, sintiéndonos responsables de cada uno de los problemas de nuestra sociedad, actuando para resolverlos entre todos, ya sea desde el gobierno o desde la oposición, asumiendo cada uno de nosotros la labor que el pueblo nos ha encomendado.

Los componentes del Grupo Popular y yo, como máximo representante, asumimos una responsabilidad enorme, a la vez agradable y gustosa, el día de nuestro nombramiento como representantes del pueblo, y fue el comprometernos delante de ella, a su defensa. Así entendemos que nuestra función municipal es engrandecida por esta reciprocidad que existe entre nosotros, la Constitución y viceversa.

La defensa de los preceptos constitucionales es la defensa de nuestras creencias, de nuestras familias, de nuestra libertad, de nuestro bienestar y en definitiva de cada uno de los derechos y obligaciones que debe tener el ser humano.

Luchemos entre todos para que perdure en el tiempo y nos haga cada vez mejores ciudadanos.

 

Fdo.: D. Francisco Nieto Cañadas.

 

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